Este domingo a las 10 de la mañana vivimos una reunión marcada por la presencia de Dios desde los primeros minutos. La jornada comenzó con alabanza y adoración, preparando el corazón de la iglesia para recibir la Palabra. Luego, el pastor realizó la oración inicial y dio inicio al mensaje central: la Fe de Jesús y la justicia que viene por esa fe.
Durante la predicación se explicó que la justicia de Dios no es el resultado del esfuerzo humano ni de méritos personales. Es una justicia que proviene de Jesucristo. No se trata de lo que el hombre hace, sino de lo que Él ya hizo. Uno de los puntos más profundos fue acerca de la fe. Muchas veces se piensa que la fe es algo que debemos “recibir” en determinado momento. Sin embargo, se enseñó que la fe ya está en nosotros. No viene de afuera ni se deposita desde el exterior, sino que se activa cuando oímos la Palabra de Dios.
Así como las emociones ya existen dentro de una persona y se manifiestan cuando algo las despierta, de la misma manera la fe se activa cuando escuchamos la Palabra. Y cuando se activa, es momento de usarla.
También se resaltó la importancia del conocimiento espiritual. Cuando falta entendimiento, la persona pierde dirección y firmeza. Pero cuando la Palabra es comprendida, la fe se fortalece y la justicia de Dios comienza a manifestarse en la vida del creyente.
Al finalizar la predicación, el pastor oró por la iglesia. Mientras la alabanza ministraba, muchos corazones fueron profundamente tocados. Se vivieron momentos de liberación y vimos la manifestación del poder de Dios.
Lo que Dios hizo esta mañana
Durante la ministración, personas fueron libres de cargas espirituales que arrastraban desde hace tiempo. Hubo liberaciones, restauración interior y milagros que confirmaron la activación de la fe enseñada en el mensaje.
Lo que fue predicado no quedó solo en palabras: se convirtió en experiencia. La justicia de Dios comenzó a manifestarse en vidas reales, en situaciones concretas, en cuerpos y en familias.
La fe fue activada, y el poder de Dios respondió.

Después de la oración, el dolor desapareció. Hoy puede decir: “Ahora no me duele nada”.

Hoy afirma que lo más importante que recibió fue la paz que tanto necesitaba.

Hoy está totalmente liberada y llena de paz.
Campaña de la Fe de Elías
Al concluir la reunión, muchos se acercaron al altar para dejar sus pedidos en la Campaña de la Fe de Elías, inspirada en el pasaje de 1 Reyes 17, cuando el profeta se tendió sobre el niño tres veces y este volvió a la vida.
Durante tres domingos, el pastor dormirá en el altar de la iglesia, sobre la cama donde están colocados los pedidos, creyendo en la manifestación del milagro y la restauración en cada familia representada en esos pedidos.
Fue una mañana donde la fe no solo fue enseñada, sino activada. Donde la justicia de Dios no solo fue explicada, sino experimentada.
Y donde una vez más vimos que cuando la Palabra es oída, algo se mueve en el espíritu.
